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Áloe vera, el pan nuestro de cada día

Áloe vera barbadensis Miller

Áloe vera barbadensis Miller

Todavía se sorprenden muchas personas cuando les propongo comer áloe vera y cuando me ven comer un trozo de la pulpa sus caras son de lo más interesante y divertido, pasando del asombro, al asco y en la mayoría de los casos a decirme, ¿puedo probar?, a lo que yo contesto; «claro, cómo no».

Lo cierto es que la primera vez en mi vida que me metí un trozo de la pulpa del áloe vera en la boca no lo pasé nada bien, pues cometí un gravísismo e imborrable aprendizaje…lo mastiqué, no lo hagáis al menos en vuestra primera experiencia comiendo áloe vera.  Si conocéis cómo es la textura del áloe una vez pelado, ya sabéis que contiene grandes cantidades de un mucílago, con excelentes propiedades como emoliente, suavizante y laxante suave, pero al masticar un trozo de la pulpa del áloe todo ese mucílago sale de las células que lo contienen y ya os imagináis la «curiosa», por decirlo suave, sensación que se va a producir en la boca, cómo gestionar todo ese moco mucilaginoso puede ser un problema. Así es que os propongo mostraros en este artículo cómo comer el áloe vera y «no morir en el intento», y sobre todo por qué es bueno o puede ser beneficioso para nuestra salud comerlo.

 

Gel de áloe vera, listo para comer

Gel de áloe vera, listo para comer

Mi consejo, si me lo permitís, además de lavar la pulpa bajo el grifo para eliminar la aloína, que es la sustancia amarga que está pegada a la epidermis de la hoja, es dejar el trozo del aloe en la boca como si se tratara de un caramelo, moverlo de un lado a otro de la boca y no sólo así no generará angustia comerlo sino que además estaréis generando una fabulosa acción profiláctica y bactericida sobre la mucosa bucal. Hay evidencias científicas que nos corroboran la eficacia del áloe vera en diversos problemas bucales, por ejemplo, hay un estudio que revela la superior eficacia del gel de áloe vera junto con un extracto etanólico de Salvadora persica, frente a la solución de clorhexidina, como enjuague bucal y para el tratamiento de la gingivitis en pacientes intubados. Pinchar aquí si queréis leer el extracto del estudio.

Pero permitirme que siga este nuevo artículo sobre el áloe, ya es el tercero, contando mis propias experiencias con la planta como docente y consumidora de la misma y trataré al final de incorporaros diferentes enlaces a estudios científicos que os ayuden a coger confianza en el uso del áloe a nivel interno, una verdadera panacea y casi una planta milagro para algunas de las personas que tras hablarles de ella deciden comenzar a tomar la planta y su vida mejora. ¡Ojo! Un caso no es ciencia pero si experiencia, no os hablo como médico, sino como docente durante más de 20 años, formada en fitoterapia por la UNED y apasionada del mundo de las plantas medicinales y todo lo que ellas nos aportan. Pero no os quedéis con mis propuestas e investigar y mucho, yo os hablo desde la experiencia, y desde luego la primera y más importante, la de mi madre.

 

Elaborando jugo de aloe para tomar

Elaborando jugo de aloe para tomar

Desde que mi madre descubrió lo bien que le sienta el áloe, prácticamente todos los meses se toma un par de litros de jugo de áloe que ella misma se elabora.

1º Corta la base de las hojas y los laterales.

2º Pela las hojas, preferiblemente con un cuchillo que no sea metálico.

Pelando hojas de áloe

Pelando hojas de áloe

3º Lava la pulpa bajo el grifo con abundante agua, de esta manera elimina la mayor parte del acíbar que es hidrosoluble, a ella le gusta que quede un pelín de amargor, no mucho, os recuerdo que la aloína contenida en el acíbar va a tener un efecto tónico digestivo, laxante o purgante drástico, dependiendo de las dosis.  Os aconsejo, eliminar lo máximo posible la aloína y para ello podéís poner las hojas con la base cortada dentro de un recipiente con agua toda la noche y al día siguiente además laváis la pulpa bajo el grifo.

Eliminando la aloína del áloe vera

Eliminando la aloína del áloe vera

4º Tras lavar bien el gel en agua, como veis lo tritura con su batidora de mano y le agrega el zumo de un limón grande o dos pequeños, por cada litro de jugo que extrae.

5º Lo pone en una botella, lo conserva en el frigorífico y todas las mañanas nada más levantarse se toma un vaso pequeño,  pero que es posible que llegue a 200 ml de ese zumo de áloe con limón. Mira que le digo que con 50 a 100 ml. diarios es más que suficiente, pero a ella esa cantidad le sienta bien y es más, le encanta que tenga como dice ella «tropezones».

¿Qué beneficios nota?  Sus divertículos se desinflaman,  va mejor al baño,  deja de tener la boca amarga y la lengua pastosa por las mañanas, sus digestiones son más ligeras. ¡Fabuloso! Para mi madre, desde luego el áloe es «el pan suyo de cada día». Así es que como le ayuda a mejorar todo su tracto intestinal y su sistema digestivo y hepático, siempre sufrió de digestiones lentas y pesadas, así que ya tiene plantados en casa más de 20 áloes, de momento aún pequeños , pero los mima tanto que seguro que crecerán maravillosamente bien. Ya sabéis que conviene que el áloe tenga al menos dos años antes de empezar a usarlo.

Otra posibilidad es preparar el jugo de áloe vera con miel y limón, esto para los más golosos y en todo caso recordando la receta del padre franciscano Fray Romano, con la que él afirmaba que curaba el cáncer y que elaboraba con dos hojas grandes o tres pequeñas y a las que les quitaba sólo la base y los bordes, batidas sin pelar, junto con medio kilo de miel y tres cucharadas de un licor.  Parece ser que además usaba el Áloe arborescens, al que se le llama popularmente «pulpo», por sus hojas arqueadas.

Jugo de áloe con miel y limón

Jugo de áloe con miel y limón

Otro caso muy impactante fue el de una alumna de un curso de plantas medicinales, quien me comentó que no podía salir de casa, pues necesitaba ir al baño de 8 a 10 veces al día, que llevaba así unos 8 años y que ninguna medicación ni médico le había ayudado a mejorar su salud y por ende su calidad de vida. Ante esta situación le propuse que probara a beber jugo de áloe vera, a razón de unos 50 ml. dos veces al día. Después de 15 días, cuando entró por la puerta del aula pudimos ver todos un cambio en su cara. ¡Qué maravilla, Trini, ya sólo voy al baño unas tres o cuatro veces al día máximo desde hace ya unos cuatro días! ¡Maravilloso!! Su diagnóstico médico era síndrome de intestino irritable,  ella tomó el jugo que se comercializa en herbolarios o centros de alimentación y desde luego acabó lógicamente enamorada de la planta.

Aquí tenéis un estudio científico, doble ciego, que confirma la eficacia del aloe vera en el tratamiento del Síndrome de Intestino irritable, pero como os digo, investigad más: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26405698/

Permitirme que os cuente también una bella anécdota que viví cuando en Corazón Verde teníamos una tienda herbolario, allí empezó todo y ya son más de 25 años,¡madre mía cómo pasa el tiempo!. Pues entró al herbolario una pareja de abuelitos vecinos del barrio, y ella me dijo: «Trini, cariño, mira a ver qué le podríamos dar a mi marido que está muy cansado, no duerme bien y le faltan las fuerzas y las ganas de comer». En otro ámbito, con 80 años es posible que le hubiesen dicho ¡pero mujer si tiene 80 años, qué quieres!… Yo no sólo no le dije eso, sino que le propuse que bebiera zumo de áloe dos veces al día antes de las comidas, unos 25 ml. en cada toma, como veis aquí bajé la dosis, pues el intestino de una persona mayor es muy sensible y menos es más. ¡Pues dicho y hecho! Se llevaron su botella de jugo de áloe y a los diez días volvieron muy contentos, dándome las gracias. Los dos estaban más animados, él porque se encontraba mejor, con más fuerza y ganas de comer y ella por la mejoría de su querido marido.  Me alegré mucho y les propuse que lo tomara un par de meses, luego descansara y observara si lo volvía a necesitar. Recordar que el áloe es un compendio de vitaminas y minerales, contiene 9 aminoácidos esenciales, entre ellos el triptófano que ayuda a conciliar el sueño. Os propongo leer el artículo anterior para recordar todos sus usos.

Aloe vera en la cocina

Aloe vera en la cocina

Y por supuesto os voy a contar mi experiencia personal. Un año y medio con una ortodoncia y en manos de dentistas os aseguro que dan para experimentar mucho con el áloe y otras plantas. En la visita de revisión al dentista tras la extracción de una muela, la propia dentista se quedó ojiplática, incluso llegó a preguntarme: «¿te puse puntos en la zona?». Yo le contesté: no, me puse áloe vera dentro de la boca en la zona de la extracción nada más llegar a casa y unas tres veces al día en especial por la noche. ¡Tendríais que haber visto su cara de asombro! Y por supuesto ante las innumerables y posibles rozaduras que la ortodoncia puede causar en la mucosa bucal, usad áloe vera; ante un dolor de muelas, usad áloe vera y desde luego visitad al dentista; también es efectivo en llagas en la boca, herpes en labios, piorrea, sangrado de encías (por supuesto llevando una buena higiene bucal), además su efecto bactericida previene el sarro. Las propiedades antiinflamatorias, antibióticas y cicatrizantes del áloe vera son tremendamente efectivas en problemas bucales. 

 

El aloe y yo

El aloe y yo

En resumen, el áloe como alimento, como parte de nuestra dieta cotidiana, es un gran aliado para tratar dolencias del aparato digestivo, bucofaríngeo: gastritis, dispepsias, hernias de hiato, cicatrizante de úlceras de estómago, estreñimiento crónico, colitis, diarreas, gastroenteritis, aftas bucales, gingivitis, piorrea o sangrado de encías, previene la creación de sarro en los dientes, estimula el apetito, y además en otro ámbito que no es el meramente digestivo ya sabemos que ayuda a paliar la sintomatología de la artritis reumatoide, lupus, regula el azúcar en sangre etc…; por supuesto si no somos alérgicos a la planta, al igual que las personas alérgicas a los cacahuetes no los toman.

Os cuento otro caso de una alumna muy joven con diagnóstico de artritis reumatoide que cuando empezó a tomar áloe vera, notó que las crisis le duraban menos tiempo y eran más espaciadas. Pero como os dije antes, un caso no es ciencia, es simplemente un caso, así es que antes de decidir si tomar áloe o no, investigad para tomarlo con la mayor confianza posible.

Otra forma muy sencilla y sabrosa de tomar el áloe vera es a través de batidos con frutas y verduras,  el áloe es un buen probiótico, y junto con las hortalizas de hoja crudas actúa como alcalinizante,  os aseguro que con los batidos verdes,  cada día el desayuno o la merienda estará lleno de diferentes colores y sabores. ¿Qué os parece la propuesta? Es muy sencillo, preparad un trozo pequeño de áloe, como unos 50 gr. máximo, bien lavado y mezcladlo en una batidora de vaso, con diferentes combinaciones de frutas y verduras. Os paso algunas propuestas en los comentarios por si os sirven.

Batido verde con áloe vera

Batido verde con áloe vera

 

Y ahora el reto gastronómico está servido, porque la propuesta, recordando el título de este artículo, «Áloe vera, el pan nuestro de cada día» , sería que el áloe llegara a formar parte de nuestra ya maravillosa Dieta Mediterránea. El reto es muy sencillo, como aprendí de los cocineros profesionales de la Asociación de Cocineros Los Borriquetes de Conil, «hay que conocer bien la materia prima para trabajar con ella en cocina».

Y para conocer bien esta materia prima, cabe preguntarse: ¿cuáles son las características organolépticas del gel extraído de las hojas del áloe? Seguro que estáis de acuerdo conmigo en que es soso, pero que muy soso, sin embargo es capaz de absorber los sabores de lo que lo acompañe. Además es muy, pero que muy mucilaginoso, esta textura es la que lo hace poco atractivo entre los dientes, pero muy interesante para espesar una salsa por ejemplo. Así es que hay que trabajar con buenas hojas, gruesas y tersas y lavar muy, pero que muy bien el gel no sólo para eliminar el acíbar sino para quitar la mayor parte de su mucílago. Ojo, eliminar el mucílago es importante solo en algunas recetas de cocina.

Fabulosas hojas de áloe vera

Fabulosas hojas de áloe vera

Además de comerlo crudo podemos mezclarlo con algún otro probiótico como el kéfir de agua para tomar refrescantes bebidas veraniegas o bien hacer deliciosos polos de áloe y frutas,… ¡si es que las posibilidades del áloe no tienen fin!. No sólo nos comemos el gel interno de la hoja sino también las flores de áloe, una delicia para el paladar.

Polos de áloe vera y sandía

Polos de áloe vera y sandía

Una refrescante bebida, kéfír de agua con áloe vera,  con propiedades mejorantes de la microbiota intestinal y todo lo que eso conlleva de mejora de nuestra piel, sistema nervioso, etc.

Kéfir de agua con áloe vera

Kéfir de agua con áloe vera

Para no hacer eterno este artículo, que como veis me salen largos, largos… os dejo una gran colección de fotos y si alguien quiere la receta de alguna de las preparaciones la compartimos en los comentarios de este artículo, ya el tercero de la saga del Áloe vera barbadensis Miller, el próximo artículo será sobre cosmética y dermatología ¿qué o parece?

Y éstos son algunos de los platos en los que el áloe es un fantástico ingrediente. ¡Qué aproveche!… Pronto os dejaré más elaboraciones que iré compartiendo por las redes. Está a punto de nacer un grupo en Facebook sobre Cocina con áloe vera y otras hierbas silvestres. ¡Ah falta la foto de la mermelada que hacemos con áloe y manzana, con y sin azúcar, pronto os la pongo!

Os animo a que pongáis un áloe en vuestra vida, bueno, o más de uno si lo coméis como mi madre. También podemos acudir a comprar fabulosas hojas de áloe de nuestros productores nacionales y de proximidad. En la página de la asociación profesional Asocialoe vais a encontrar un listado de productores de áloe. ¿Que os parecería que en los supermercados se pusieran a la venta hojas de áloe?

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Os dejo el enlace a algunos de los estudios y trabajos que he encontrado sobre el áloe como alimento y sus beneficios para la salud:

1. Sobre la colitis

2. Comparación del áloe vera y la clorhexidina en problemas bucales

3. Aplicación del áloe vera en odontología

4. Efecto del uso de un enjugue bucal de áloe vera

5. Aloe vera como probiótico

6. El Áloe vera como componente de  alimentos funcionales

7. Áloe vera en la alimentación, del profesor Francisco Macías.

8. Áloe vera y el síndrome del intestino irritable

9. Aplicaciones terapéuticas del áloe vera

10. Áloe vera en el tratamiento de la esofagitis por reflujo

10 comments to Áloe vera, el pan nuestro de cada día

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