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Cómo se llaman los habitantes de un suelo

Cómo se llaman los habitantes de un suelo

El suelo es un ser vivo, que nace, se desarrolla y por supuesto que también puede morir. En su proceso vital y de desarrollo es un hábitat perfecto para una gran cantidad de seres vivos ya sean  microscópicos o de gran tamaño.

En cuanto a los habitantes del suelo os voy a mostrar imágenes de algunos de los seres vivos que viven dentro del suelo, ya que  en la última sesión del curso no los  pudimos ver al natural y mientras los consigo encontrar en mi jardín ecológico para mostrároslos, estas imágenes nos pueden servir para identificarlos y aprender más de ese complejo sistema de relaciones que se establece entre el suelo, las plantas  y sus habitantes.

He de advertir pues que las imágenes que os voy a presentar pueden herir la sensibilidad de urbanitas u otros seres no habituados a la vida campestre….o en fase de habituación… 

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Qué es el suelo y quién vive en él

Qué es el suelo y quién vive en él

¡¡Vaya pregunta!! ¿Qué va a ser el suelo? Pues lo que tenemos bajo nuestros pies.

Empezar por ahí es reconocer que precisamos ya de algún tipo de suelo sobre el que movernos, desplazarnos y sobre el que vivir. Y quizás si seguimos reflexionando llegaríamos a la conclusión de que no sólo vivimos sobre un suelo sino también de él, al menos los seres humanos.

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Fórmulas tradicionales: El Linimento oleocalcáreo

Fórmulas tradicionales: El Linimento oleocalcáreo

¡Qué maravilloso es recuperar el placer del «saber hacer»! Y con esta sencilla fórmula, el linimento oleocalcáreo, una antigua fórmula de la farmacopea francesa, estoy convencida de que vais a disfrutar mucho, por su sencillez y sus diversas y buenas utilidades. A mi me la ha recordado una gran artesana a la que sigo en su Patreon que se llama Patricia de la Vega, ¡una gran sabiduría y generosidad la caracterizan!

Para su elaboración basta con unir a partes iguales agua de cal y un aceite. La farmacopea española lo elaboraba con aceite de lino o de almendras y en cambio la farmacopea francesa si usaba el aceite de oliva ¡qué curioso! ¿verdad?. Yo me decanto por el uso de nuestro aceite por excelencia que es el de oliva, un buen aceite eso sí. Además podemos elaborar nuestro linimento usando oleatos bien comprados bien elaborados también por nosotros mismos. ¡Qué maravilla!

Como nos cuenta Patricia en su red de Patreon, el linimento sale mejor con aceites con un índice de saponificación que esté entre 131 y 139 para la sosa cáustica (NaOH) o 185 y 195 para la potasa cáustica (KOH), y dentro de estos valores tenemos aceites como el de oliva, girasol, almendras, sésamo, aguacate etc. Y además lo podemos enriquecer con aceites esenciales y que nos sirva para tratar dolores, según la sinergia que hagamos.

En la fórmula que os propongo yo he empleado el oleato de hipérico, elaborado cosechando la planta Hypericum perforatum L., en especial sus sumidades floridas, en fresco y eso en la zona donde tenemos el Ecojardín pues ya podemos hacerlo en mayo y a veces a finales de abril. ¡Y nos puede llegar a sorprender en flor ya en marzo!, con lo que dan ganas de llamarlo «Hierba de San José», en vez de «Hierba de San Juan», pero no voy a ser yo quien cambie esa tradición.

Maceraremos las sumidades floridas, yo uso también partes tiernas de las ramitas con sus hojas, que también contienen hipericina en un buen aceite de oliva. La tradición habla de 40 días al sol y al sereno, pero otras propuestas hablan de macerarlo en oscuridad para evitar que se dañe el aceite, o incluso tenerlo en oscuridad y boca abajo durante unas 6 semanas y luego sacarlo a la luz hasta que coja un tono rojizo. Yo sigo haciéndolo de manera tradicional. Y con este fabuloso oleato hago también La Curalotó y muchas otras fórmulas.

Oleato de hipérico de Corazón Verde
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Fórmulas tradicionales: Linimentos

Fórmulas tradicionales: Linimentos

A lo largo de la historia las personas han creado muchos remedios naturales muchas veces, basados en la necesidad de aliviar dolencias de muy diversa índole y acudiendo a las plantas de su entorno, a la sabiduría de los mayores, a curanderos o curanderas locales etc..

Bajo este título «Fórmulas tradicionales», os iré compartiendo remedios naturales de toda la vida que siguen teniendo valor y uso hoy en día y uno de esos remedios ancestrales son los linimentos y en concreto el linimento oleocalcáreo al que se le han dado múltiples usos que luego os cuento.

Uno de los linimentos más conocidos y mencionados es el «Linimento Sloan», se le conocía también como ungüento del «señor del bigote» y es que este señor del bigote existió de verdad, se trataba de Andreu Sloan quien vivió a mediados del siglo XIX, un inmigrante irlandés afincado en una pequeña localidad estadounidense de Ohio, muy aficionado a los caballos, a los que aplicaba un remedio en forma de masaje en sus patas para aliviar su musculatura agarrotada tras las tareas agrícolas. Posteriormente, sus hijos, en especial Earl Sloan, vio la oportunidad de comercializar también para personas esta fórmula dado que estaban comprobando que les aliviaba diversas dolencias de tipo osteo-muscular.

https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Sloans_Liniment_and_more_%284763920673%29.jpg

Hoy en día se sigue comercializando este Linimento Sloan para tratar: reumatismo, lumbago, ciática, contusiones, torceduras, tensión y dolor muscular, tortícolis. No es de extrañar que se le atribuyan todas esas cualidades terapéuticas pues entre sus ingredientes se encuentra la capsaicina, que se extrate de la cayena, el aceite esencial de trementina, así como los aceites esenciales de pino, sasafrás y alcanfor. Si queréis conocer más sobre esta fórmula magistral, incluso sus composición completa aquí en esta web os lo cuentan todo. ¡Muy interesante la historia!

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Deja que los niños coman tierra: una visión antropológica de la educación saludable y creativa

Deja que los niños coman tierra: una visión antropológica de la educación saludable y creativa

¿Dónde están los nombres de las plantas, tita? … pues los puedes encontrar en los libros, Leo. Cuando aprendas a leer, descubrirás un maravilloso mundo de aventuras.

Conversación con mi sobrino Leo mientras paseábamos por el jardín… cuando solo tenía… ¡dos añitos!

Mientras conversábamos vivíamos la aventura de buscar bichos por el jardín, tocando los tomillos, los romeros, observando a las abejas trabajando afanosamente libando néctar de las flores. Y surgieron miles de preguntas más que nos hacíamos los dos y nos contestábamos el uno al otro.

Seguro que muchos de los adultos que vais a leer ésto, recordáis lo curioso que era masticar arena de la playa. Mi madre cuando nos veía, siempre nos «gritaba»: «¡Deja de comer arena que te va a dar algo!», en ese momento dejaba de ser divertido.

La sociedad actual, de nuestro «mundo desarrollado», se ha inventado una gran variedad de dolencias, algunas tratadas incluso médicamente y en las que ponemos el foco sólo en unos supuestos «síntomas». Seguro que habéis oído hablar de:  hiperactividad, dificultad de atención, falta de apetito, dificultad para dormir, piel atópica, con la que parece que nacen ahora casi todos los niños. Y frases que algún padre o madre ha dicho o dice: «si es que me pones de los nervios», «no hay manera de hacerle comer verdura», «no quiere ir al colegio»…

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