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Áloe vera, el pan nuestro de cada día

Áloe vera, el pan nuestro de cada día

Todavía se sorprenden muchas personas cuando les propongo comer áloe vera y cuando me ven comer un trozo de la pulpa sus caras son de lo más interesante y divertido, pasando del asombro, al asco y en la mayoría de los casos a decirme, ¿puedo probar?, a lo que yo contesto; «claro, cómo no».

Lo cierto es que la primera vez en mi vida que me metí un trozo de la pulpa del áloe vera en la boca no lo pasé nada bien, pues cometí un gravísismo e imborrable aprendizaje…lo mastiqué, no lo hagáis al menos en vuestra primera experiencia comiendo áloe vera.  Si conocéis cómo es la textura del áloe una vez pelado, ya sabéis que contiene grandes cantidades de un mucílago, con excelentes propiedades como emoliente, suavizante y laxante suave, pero al masticar un trozo de la pulpa del áloe todo ese mucílago sale de las células que lo contienen y ya os imagináis la «curiosa», por decirlo suave, sensación que se va a producir en la boca, cómo gestionar todo ese moco mucilaginoso puede ser un problema. Así es que os propongo mostraros en este artículo cómo comer el áloe vera y «no morir en el intento», y sobre todo por qué es bueno o puede ser beneficioso para nuestra salud comerlo.

Gel de áloe vera, listo para comer
Gel de áloe vera, listo para comer
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