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Diente de león, usos medicinales, cosméticos y culinarios

Taraxacum officinale, diente de león

Taraxacum officinale, diente de león

Hay plantas que merecerían un rincón muy especial en nuestra despensa de hierbas, nuestra huerta y nuestro jardín. Os hablo de una humilde hierba a la que le encanta vivir en las huertas y en zonas de praderas. Los franceses la llaman «pissenlit», aludiendo a sus importantes propiedades como diurética. Imagino que ya sabeis que hablo del Taraxacum officinalis W., «taraxacón», «achicoria amarga», «mea camas», o como más la conocemos todos «diente de león». 

Es una planta herbácea de la familia de las compuestas, que muchas personas confunden con sus congéneres, las cerrajas, las camarojas o achicorias y los linsones, sobre ellos podéis leer algo más en otro artículo de este blog.

Si bien todas ellas son hierbas silvestres, consideradas por algunas personas «malas hierbas», o como me dijeron hace un tiempo unos alumnos «hierbas cualisquieri»,  todas ellas se comen y tienen importantes propiedades medicinales.

¿Cómo diferenciamos al «diente de león» de las demás? Dedicando muchos ratos de nuestra vida a salir al campo para así verlas en diferentes momentos de su desarrollo, sólo hojas, con flores o en época de semillas; aprendiendo un poco de botánica y acompañarnos en nuestras rutas de buenas guías de plantas o mejor aún de personas que nos ayuden a reconocerlas gracias a su sabiduría.

Algo importante que diferencia al «diente de león» de algunos de sus congéneres, es que sus hojas se desarrollan en forma de roseta basal, pegadas al suelo, runcinadas, y éso qué significa, pues que el limbo de la hoja está muy dividido con surcos profundos, precisamente esta característica es la que hace que muchas personas los confundan con las cerrajas o los linsones.  Asi es que os propongo que os fijéis en las flores y en cómo aparecen en la planta, pues en el caso de «Diente de león» nacen del centro de la roseta de hojas y una flor por tallo, en el caso de las cerrajas y los linsones, las flores aparecen agrupadas en pequeños racimos. Otra cosa más compleja va a ser diferenciar distintas especies de Taraxacum, pues con los mismos fines, medicinales y culinarios se emplean tanto el T. officinale W. como el Tarxacum erythrospermum Andz. ex besse y el Taraxacum obovatum (Wild.) DC, pero esto lo dejaremos para otra ocasión.

Os muestro algunas imágenes a ver si os ayudan. Y si no, quién sabe si alguna vez tenemos la oportunidad de compartir una de las rutas etnobotánicas que tanto me apasiona organizar.

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Volviendo a nuestro protagonista de hoy el Taraxum officinale W. o «diente de león» seguro que de pequeños muchos hemos soplado los llamados «abuelos», especie de pompón blanco que forman las semillas junto con su vilano y que se traslada fácilmente con el aire para colonizar otros espacios en los que germinar en el momento adecuado, ¡sabia la naturaleza!.

Lo que me resulta también fascinante es conocer de dónde vienen los nombres de las plantas, algo así como lo que me preguntó mi sobrinito Leo, cuando con tres años me dijo «tita, ¿los nombres de las plantas dónde están?», a lo que yo le contesté «en los libros, Leo» y también en la sabiduría popular, cuando nos referimos a los nombres comunes. El nombre científico del diente de león, Taraxacum officinale W., fue descrito por un médico y botánico alemán, en 1780, Friedrich Heinrich Wiggers, incorporando su descubrimiento en el libro Primitiae Florae Holsaticae, Primeros Frutos y Flores.

El nombre del género  «Taraxacum» es una palabra latinizada que viene del árabe-persa  «talj chakuk» o «tharakchakon» que signifca «hierba amarga» y que a su vez procede de la palabra griega «taraxos», que significa «enfermedad» y «akon» que significa «remedio».

Y el nombre de la especie «officinale», hace referencia a las primeras hierbas que se expendían en antiguas oficinas de farmacia, herbarios o herbolarios.

 

Usos culinarios y otros menesteres

Si les preguntamos a nuestros mayores seguro que muchos nos recordarán algunos de sus usos culinarios, pues el diente de león se ha comido ys se sigue comiendo, sobre todo en las zonas rurales. Sus hojas frescas, cosechadas preferiblemente antes de la floración, en ensaladas y  guisándolas como verdura. En muchos pueblos de la comunidad Valenciana forman parte del relleno de unas empanadas tradicionales conocidas como «pastisets de brosa», ¡una delicia!.

Uno de sus usos más tradicionales propio de épocas de escasez era el «café de diente de león», para el que se empleaban las raíces, recolectadas en otoño, se dejaban secar, se troceaban y tostaban y se pasaba por ellas agua caliente obteniendo de esta manera un sucedáneo del café, por supuesto sin cafeína y mucho más económico que el café, era un «pseudo café» al alcance de todos los bolsillos.

Un procedimiento semejante se hacía con las raíces de la camaroja o achicoria, de la que hoy seguimos consumiendo como bebida alternativa al café la achicoria soluble.

También en épocas de escasez se usaban las hojas secas del diente de león como sustituto del tabaco y los tallos de las flores se masticaban como entretenimiento.

Lsa flores también podemos disfrutarlas en una ensalada y otros usos que se le da, es desde las Esencias Florales del Mediterráneo, donde recibe el nombre de Dandelion, y se usa para tratar personas que acumulan, tensión y estrés a todos los niveles, que se esfuerzan demasiado, impacientes, acelerados …

Diente de león, semillas

Diente de león, semillas

Diente de león

Diente de león

Usos medicinales

El gran mérito de esta humilde planta está es sus excelentes propiedades medicinales, tantas que muchos autores llegaron a hablar de la «taraxoterapia» y es que el «diente de león» no es sólo un excelente depurativo del riñón sino también del hígado, un gran aliado de las curas depurativas de primavera.

En 1716, Nicolás Alexandre, un sabio benedictino, en su obra «Dictionnaire botanique et pharmaceutique» consideraba al amargón o achicoria amarga, como una de las principales hierbas medicinales para tratar problemas biliares.

Las raíces contienen, sesquiterpenos (sustancias amargas), triterpenos y esteroles, tales como taxasteril, arnidol, faradiol, beta sitosterol, flavonoides, tales como glucósido de apigenina, glucósido de luteolina, además de mucílagos, abundantes sales minerales e  inulina (2% que aumenta hasta un 40% en otoño), un tipo de azúcar que se transforma en fructosa durante la digestión y que no precisa de la insulina para ser metabolizada, por lo que es mucho mejor tolerada por los diabéticos, además de favorecer las funciones hepáticas y ser una fibra muy beneficiosa para cuidar nuestra microbiota intestinal.

Las hojas de diente de león son diuréticas, aperitivas, digestivas, tónicas estomacales, laxantes suaves, aumentan las secreción de jugos gástricos (colagogo) y ayudan a regular la secreción de bilis (colerético), lo que facilita la digestión de los alimentos, todo ello gracias a su riqueza en taraxacina, un principio amargo similar al que contiene la achicora. También las hojas contienen un alto contenido en cumarinas, pectina, colina, sales minerales  (hierro, cacio,magnesio, potasio y silíceo), vitaminas, A, C, K, ácido fólico, pequeñas cantidades de vitaminas del grupo B y una excelente combinación de activos antioxidantes y antiinflamatorios como son el betacaroteno, los polifelones y los ácidos chicóricos, clorogénicos y taraxínicos.

La infusión de las hojas de la planta ejercen un efecto diurético con lo que ayudan a eliminar toxinas a través del riñón, combaten la retención de líquidos y pueden ayudarnos a regular la presión arterial, no en vano uno de sus nombres populares es «meacama». Popularmente se usa la decocción de la raíz cuando duelen los riñones por haber cogido frío.

Tradicionalmente, por diversos pueblos de España, se ha tomado para limpiar la sangre, depurativo hepático, para tratar la hepatitis, para eliminar los cálculos urinarios, combatriz la acidez y las digestiones lentas y pesadas, disminuir el colesterol, tratar la diabetes, para procesos febriles, como remineralizante y el látex que segrega la planta al troncharla para tratar verrugas, eccemas y sarpullidos.

OJO, si decidimos usar el Diente de león para alguna dolencia de las anteriormente descritas, consultar con vuestro médico sobre posible incompatibilidad con alguna medicación que estéis tomando y no usar la planta a nivel interno si hay inflamación de la vesícula biliar, para ayudarla ésta debe estar libre de infección o inflamación.

 

Taraxacum officinale W.

Taraxacum officinale W.

 

Usos cosméticos y para tratar diversas dolencias de la piel

La mejor manera con la que vamos a ayudar a nuestra piel con este humilde hierba es desde luego tomándola en infusión por su acción depurativa sobre el hígado y los riñones, pero os propongo usarla también a nivel externo de manera muy sencilla.

Su combinación de activos hacen de la planta, en especial sus hojas y flores una exelente aliada como antioxidante, anti acné y como calamante y antiinflamatoria de la piel en uso externo.

Podemos usar la infusión de sus hojas como tónico facial, elaborar extractos hidroglicerinados para incorporar en nuestras formulaciones de cosmética facial antiedad y antiacné. Una de las preparaciones que más me gusta elaborar con las hojas secas del diente de león es este aceite facial que en sinergia con el aceite de ricino, es un excelente preparado para:

  • Disimular las ojeras
  • Mitigar las pecas
  • Reducir y/o eliminar las manchas de pigmentación de la piel, manchas por la edad
  • Es antiinflamatorio
  • Ayuda a combatir el acné, el ácido ricinoleico que contiene el aceite de ricino ayuda a combaritr las bacterias que producen el acné.
  •  Y juntos, hojas de diente de león y aceite de ricino son una fabulosa sinergia antioxidante para nuestra piel, facilitando la renovación celular y la producción de colágeno y elastina.

Lo cierto es que la sinergia con el aceite de ricino es todo un acierto, es rico en ácido ricinoleico (90%),  tiene grandes cantidades de vitamina E, minerales y nos ofrece excelentes propiedades como antifúngico, antiinflamatorio y antibacteriano. Seguro que conocéis su uso como prolongador de pestañas, o para ayudar a evitar la caída del cabello, sin duda merecerá que os cuente su historia en otro momento.

 

Aceite cosmético de Diente de león

Ingredientes:

10 gr de hojas secas de diente de león, o Taraxacum officinale

100 gr de aceite de ricino, Ricinus communis

Procedimiento:

Calentar al baño María las hojas con el aceite durante 1 hora a 100º

Tranquilos que el aceite de ricino soporta sin degradarse hasta los 120 a 130º

Por último, filtrar a través de una gasa o papel y envasar. Podemos agregarle un 1% de vitamina E.

Utilización

Aplicar sobre la piel limpia, unas dos veces al día, en especial por la noche.

Me encanta el aroma que queda en el aceite, como a fruto seco…una delicia.

¡Espero que os guste!

Aceite para las manchas de Diente de león

Aceite para las manchas de Diente de león

 

 

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