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Usos tradicionales, medicinales, cosméticos y culinarios de los tomillos

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¡Qué bellos recuerdos me traen los tomillos! Es muy difícil no dejarse embriagar por el aroma medicinal que nos regalan estas humildes plantas. Todavía recuerdo a uno de mis primeros alumnos que vino a visitarme al herbolario, de ésto hace ya la friolera de unos 20 años, y me confesó muy alegre que desde que había comenzado a tomar infusión de tomillo todos los días ya no se resfriaba.

Los tomillos son plantas de la familia de las labiadas o labiatae, como los romeros, mentas, mejoranas, etc. Son pequeñas matas leñosas de no más de 40 cm, de altura, muy ramificados, con hojas que pueden ser enteras, oblongo-lineares y con márgenes revolutos ( un tanto enrollados hacia dentro) como sucede en el Thymus vulgaris o Thymus mastichina u hojas elíptico-ovadas de bordes planos glabras y ligeramente coriáceas (algo duras), como sucede en el Thymus piperella.

¿Cuántos tomillos conocemos? Actualmente el género de los tomillos se compone de unas 300 especies, propias de regiones templadas de Europa, Asia y África del Norte. A nivel etimológico el nombre del género Thymus procede de los vocablos griegos thymon, thymos, que es como los griegos llamaban a estas plantas y que probablemente procedan del término thyein, que significa «olor, aroma» aludiendo a los aromas que desprenden los tomillos.

El nombre de la especie -vulgaris, es un epíteto latino que significa «vulgar», «común».

El género fue descrito por Carlos Linneo, botánico y naturalista del siglo XVIII, y publicado en  Species Plantarum en 1753, siendo el Thymus vulgaris la especie tipo de referencia.

Con el tomillo y muchas otras plantas silvestres hemos realizado en Corazón Verde diversas rutas Etnobotánicas en las que las historias acerca de la relación de las personas con el mundo de las plantas embelesaban a niños y a mayores. Hablarles de la sopa de tomillo o de farigola, de los jarabes que podemos elaborar con ellos y de cómo tomarlo en infusión y de para qué dolencias es especialmente útil el tomillo era y es todo un enriquecimiento pues no sólo cuento yo historias de la plantas sino que muchos de los participantes aportan su sabiduría, su experiencia y el grupo se enriquece en estos tipos de encuentros con la madre naturaleza.

Algo que recordamos siempre en todas las rutas es la necesidad de proteger lo que nos rodea y de recordar que los tomillos, como muchas otras plantas ,de manera indirecta nos dan de comer pues son plantas melíferas que aportan néctar y polen a las abejas cuya labor de polinización es fundamental para que podamos disfrutar de la gran variedad de fruta y verduras que tenemos a nuestro alrededor.

Una de las cosas que siempre me apetece preguntar a los grupos es cómo llaman a una planta en su pueblo o su localidad. Si nos preguntamos por los nombres populares o vernáculos que recibe el tomillo oiremos denominaciones tales como: tomillo por supuesto, pero también «timó», «farigola», «timonet», «tomello». Algunas especies como el Thymus mastichina, reciben el nombre de «tomillo blanco», «mejorana española», el Thymus moroderi, es conocido en el litoral levantino como cantueso o cantahueso, que ojo no hay que confundir con el otro «cantueso» o nombre popular que recibe la Lavandula stoechas. En la foto de abajo podéis disfrutar, espero que tanto como yo cuando la hice, de la imagen del tomillo blanco o Thymus mastichina L. y el cantueso lavanda o Landula stoechas L.

Por cierto, mi encuentro olfativo con el Thymus mastichina fue un verdadero flechazo y aunque es un tomillo más propio de suelos silíceos que calizos, hemos conseguido disfrutarlo en el Ecojardín de Corazón Verde y puedo disfrutarlo como la primera vez que lo olí entrando su fragancia a través de las ventanas de la furgoneta con la que hacíamos una ruta guiada por el Parque Nacional de Cabañeros. Y cómo olvidar la discusión que tuve con un lugareño quien se empeñaba en decir que ese tomillo era una mejorana o yo en insistir que se trataba de un tomillo. Resultado de la discusión, ambos teníamos razón, él por usar uno de sus nombres comunes y yo por referirme a la planta con el nombre en latín, lógicamente acabamos disfrutando de una infusión de mejorana española o Thymus mastichina juntos. ¡Deliciosa!

Pero no sólo tengo yo una querencia y apego especial a esta humilde planta sino que su nombre común «tomillo» lo han adoptado muchas otras plantas silvestres, quizás por su posible semejanza, por usos parecidos o porque hablar de tomillo ya son palabras mayores y da prestigio a toda aquella planta que lo use para autodenominarse. Ejemplos de estas atribuciones botánicas vais a ver muchas en la fabulosa obra titulada, Conocimientos Tradicionales Relativos a la Biodiversidad. Así por ejemplo, se denomina popularmente, tomillo real o faragola a una planta tóxica, considerada afrodisíaca y protegida como es el Dictamun hispanicus L., tomillo a una jara pequeña, zamarrilla o Helianthemum apenninum L,, o tomillo morisco al Helianthemum syriacum L., a la Artemisia campestris L. la llaman también tomillo de anís, tomillo de escobas, tomillo de grana, tomillo de zancareña. Al Thymbra capitata L., se le concoe también como tomillo cabezudo y un sinfín más de plantas que han acogido al tomillo como una forma popular de ser nombradas en muy diversos lugares de la geografía española.

De los usos y propiedades medicinales y culinarias de los tomillos y en especial de Thymus vulgaris L., podemos hablar largo y tendido, la parte útil del tomillo son sus sumidades floridas, es decir las flores y hojitas adheridas a ellas, aunque tengo que reconocer que en casa usamos todo del tomillo, es decir sus tallos y hojas.

Los egipcios ya usaban el tomillo en sus rituales de embalsamaniemto, los griegos lo usaban en sus baños y quemándola comol incienso en sus templos. Parece que su extensión por toda Europa se debe a los romanos y el uso que hacían del tomillo para purificar sus hogares. En la Edad Media las mujeres ofrecían a sus guerreros regalos con hojas de tomillo pues con ellas se creía que aumentaba su coraje y su valor en las batallas. Usaban también el tomillo como incienso en los funerales y lo depositaban en los ataúdes para así facilitar un buen tránsito hacia la otra vida.

Dioscórides, médico griego del siglo I, nos habla del Thymus vulgaris L., poniendo en valor sobre todo su aceite esencial, recomendando el uso de la infusión de tomillo como tónica, digestiva y para eliminar lombrices intestinales y nos propone el caldo de tomillo para abrir el apetito o para «quienes necesitan de un estimulante que les facilite la digestión». Y esto me trae a colación la deliciosa sopa de tomillo o sopa de farigola. En el blog teneis un vídeo en el que os cuento y elaboro en directo esta deliciosa y medicinal sopa de tomillo. Podríamos incluso enclavarla dentro de la cocina de aprovechamiento, dado que sus ingredientes fundamentales son pan duro, cebolla, agua, tomillo, una pizca de aceite de oliva y otra de sal.

Otros interesantes usos culinarios que se le conocen al tomillo nos llevan a la cocina francesa donde forma parte de los bouquet garni y de la mezcla de hierbas conocida como hierbas provenzales. En la cocina italiana forma parte de muchas de las foccacia y en Oriente medio el tomillo forma parte importante de una mezcla de hierbas conocida con el nombre de zataar. Todo un lujo para nuestra cocina y nuestros platos a los que además de aportarles aroma, ayuda a digerir, en especial aquellas comidas ricas en proteínas y grasas. En muchos pueblos del interior de la provincia de Alicante, el tomillo es ingrediente de los famosos herberos o licores de hierbas. De una de las especies de tomillo, el Thymus moroderi o cantueso se elabora el famoso licor de cantueso o cantahueso.

Toca ahora ya desgranar la parte medicinal del tomillo, en especial me voy a centrar en el Thymus vulgaris L, aunque en la comunidad Valenciana, podemos disfrutar de muchas otras especies como el Thymus moroderi, Thymus piperella o pebrella muy usado tradicionalmente para el adobo de las aceitunas, también contamos con diferentes subespecies deThymus vulgaris, o con el tomillo de invierno Thymus hyemalis, toda una joya medicinal pues su aceite esencial es rico en un monoterpeno, el paracimeno, con excelentes cualidades como antálgico y antiinflamatorio y desde luego para aliviar los resfriados y los pies y manos frías.

Para mi la forma más maravillosa de usar el tomillo en es forma de infusión. En casa es todo un ritual. Ponemos el agua a calentar y tras hervir on incluso cuando está a punto de hacerlo apagamos el fuego y agregamos una pizca de tomillo por taza. Claro que el tomillo casa muy bien con muchas otras plantas para tratar afecciones del aparato respiratorio, de tal manera que lo podemos mezclar por ejemplo con orégano y jengibre para las afonías, con flores de malva o amapola para la irritación de garganta, con menta, gordolobo y líquen de islandia para las bronquitis. ¡Toda una joya medicinal, no en vano el tomillo era considerado el antibiótico de los pobres en el siglo XIX!

En la composición química del tomillo destaca su aceite esencial y los flavonoides. La Real Farmacopea Española nos dice que el fármaco oficinal debe contener un mínimo de 1,2 % (v/p) de aceite esencial y un 0,5 % (v/p) de fenoles volátiles (respecto al fármaco desecado).

El aceite esencial está compuesto principalmente por:

  1. Fenoles, como el timol y el carvacrol, potentes antiinfecciosos.
  2. Monoterpenos como el p-cimeno, gammaterpineno, limoneno
  3. Alcoholes monoterpénicos como borneol y linalol.

El tomillo contiene también:

  1. Flavonoides, como luteolina, apigenina, naringenina, eriodictol, cirsilineol, salvigenina, cirsimaritina, timonina y timusina, entre otros.
  2. Acidos fenólicos derivados del ácido cinámico (ácidos cafeico y rosmarínico), triterpenos (ácidos ursólico y oleanólico), saponinas, taninos y un principio amargo (serpilina).
  3. Es rico en vitaminas A, B y C y minerales como hierro, manganeso y magnesio

El aceite esencial de Thymus vulgaris L., nos regala nada más y nada menos que 7 quimiotipos diferentes:
 Quimiotipos timol y carvacrol , que son fenoles que tienen gran capacidad antiséptica. ¡Ojo, no usar nunca en puro sobre la piel!
 Quimitotipos linalol, geraniol, thuyanol, que son monoterpenoles, eficaces reforzando el sistema inmunológico.
 Y menos usuales los quimiotipos paracimeno, analgésico percutáneo y alfa-terpineol , potente analgésico, antioxidante, antiulceroso, (que también se encuentra en el cannabis).

La acción farmacológica del tomillo es muy extensa.

A nivel interno:

  • Es un potente antiséptico y bactericida, aumenta los glóbulos blancos de la sangre lo que lo hacen muy recomendable en caso de infecciones del aparato respitatorio, genitourinario y digestivo. Su acción antiséptica se considera superior a la del agua oxigenada y a fenol aislado. También es eficaz como fungicida para el control del hongo Candia albicans y como antivírico.
  • Es útil en el tratamiento de las estomatitis y otras afecciones de la cavidad bucal, como aftas y piorrea.
  • Antiespasmódico, expectorante y antitusivo. Un gran aliado en caso de bronquitis, faringitis, laringitis, afonías.
  • Gracias a su aceite esencial, el tomillo es un medicamento herbal amargo-aromático, que estimula la motilidad y las secreciones digestivas, muy adecuado en caso de inapetencia y dispepsias hiposecretoras, meteorismo y flatulencia. 
  • También se emplea como antihelmíntico en las parasitosis intestinales (anquilostomiasis, ascaridasis, oxiuriasis).
  • Es colertético, es decir que ayuda a la secreción de bilis y con ello a la digsetión de las grasas.
  • Es una gran alidao en casos de agotamiento físico o psíoquico y cuando se está saliendo de una dolencia larga.  

En uso tópico:

  • En un buen antiséptico para el lavado y desinfección de heridas, podemos usar para ello la infusión de la planta.
  • Ideal en caso de abcesos, forúnculos, llagas, quemaduras leves…
  • Su aceite esencial, mezclado con aceites vegetales o una base grasa, pomada o ungüento es un buen analgésico para tratar dolores osteo-musculares, en parte por la acción inhibidora del carvacrol de la síntesis de prostaglandinas, también el ácido romarínico tiene acción antiifnlamatoria.
  • Por supuesto es ingrediente especial de La Curalotó.

Y si habéis llegado hasta aquí, bien merecido tenéis este regalo de un fabuloso jarabe en el que el tomillo se une a otras plantas para elaborar un prepadado que actúa como antitisivo, expectorante, y suavizante de las vías respiratorias altas. Toda una delicia para tomar en pequeñas dosis, un par de cucharas soperas al día para los adultos o cuando tengas un golpe de tos y una cucharatidta pequeña una o dos veces al día para niños de más de 1 año.

JARABE DE TOMILLO
Mezclar a fuego lento medio litro de infusión concentrada de tomillo, malva, amapola o azahar, yemas de pino y tusílago (120gr de hierbas secas por litro de agua), con medio kilo de miel. Tomar a cucharaditas pequeñas en caso de resfriados, faringitis, laringitis etc o incorporar a la infusión, leche, zumos etc.
Otras plantas que se pueden emplear en jarabe son: llantén, cebolla, malvavisco, lavanda, drosera, rábano.

Referencias bibliográficas

Tomillo ELSEVIER

Herbario Virtual de Bañeres de Mariola

Aromaterapia familiar de Antonia Jover

IInventario de Conocimientos Tradicionales

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